Lazos de guerra (Tae Guk Gi, The Brotherhood of War)
Kang Jeg-yu, 2004
Espectacular y épica. La guerra civil de Corea (1950-52) contada por los propios coreanos mediante la historia de dos hermanos, Jin-tae y Jin-seok. El mayor de ellos, protector del pequeño (y de la familia a falta del padre) en tiempos de paz y en la guerra cuando ésta estalla y son reclutados a la fuerza mientras huyen de Seúl.
La película dura 140 minutos y tiene una clarísima inspiración en Salvar al soldado Ryan. El inicio y el final nos sitúan en el presente, en el homenaje a los caídos, y las buenísimas secuencias de acción nos recuerdan de inmediato al excelente film de Spielberg: la crueldad y el efectismo, la cámara vibrante y veloz y la puesta en escena barroca y desmesurada.
Épica porque es más que otra película bélica. Por su metraje desfila una emotiva, aunque a veces demasiado dulzona (la banda sonora es su principal causante) evolución de los dos personajes: desde el amor filial al odio más descarnado, pasando por el horror, el fanatismo, la desesperación, el dolor, la crueldad o la locura.
Las escenas de acción son, espectaculares y prolongadas, y la fidelidad histórica impresionante. El título es el nombre de la bandera de la República de Corea del Sur y es una señal de la carga ideológica que la cinta contiene: se enmarca dentro del conflicto latente aún hoy en día en la península coreana. Pero aunque su inicio es especialmente angelical y desilusionante, el director no ha dudado en retratar la crueldad no sólo de los coreanos del norte (comunistas), sino la de los del sur (anticomunistas).
En resumen, una más que recomendable película que por ponerle un pero, a veces, se le antoja a uno un pelín larga.
Kang Jeg-yu, 2004
Espectacular y épica. La guerra civil de Corea (1950-52) contada por los propios coreanos mediante la historia de dos hermanos, Jin-tae y Jin-seok. El mayor de ellos, protector del pequeño (y de la familia a falta del padre) en tiempos de paz y en la guerra cuando ésta estalla y son reclutados a la fuerza mientras huyen de Seúl.
La película dura 140 minutos y tiene una clarísima inspiración en Salvar al soldado Ryan. El inicio y el final nos sitúan en el presente, en el homenaje a los caídos, y las buenísimas secuencias de acción nos recuerdan de inmediato al excelente film de Spielberg: la crueldad y el efectismo, la cámara vibrante y veloz y la puesta en escena barroca y desmesurada.
Épica porque es más que otra película bélica. Por su metraje desfila una emotiva, aunque a veces demasiado dulzona (la banda sonora es su principal causante) evolución de los dos personajes: desde el amor filial al odio más descarnado, pasando por el horror, el fanatismo, la desesperación, el dolor, la crueldad o la locura.
Las escenas de acción son, espectaculares y prolongadas, y la fidelidad histórica impresionante. El título es el nombre de la bandera de la República de Corea del Sur y es una señal de la carga ideológica que la cinta contiene: se enmarca dentro del conflicto latente aún hoy en día en la península coreana. Pero aunque su inicio es especialmente angelical y desilusionante, el director no ha dudado en retratar la crueldad no sólo de los coreanos del norte (comunistas), sino la de los del sur (anticomunistas).
En resumen, una más que recomendable película que por ponerle un pero, a veces, se le antoja a uno un pelín larga.
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