Aunque me limito al cine bélico en este blog, Alatriste merece una excepción... Pasado el revuelo del estreno, he ido a verla. Las ganas eran muchas, habida cuenta de lo que se ha sabido de ella durante su rodaje: el mayor presupuesto del cine español, una excelente ambientación histórica, la formación de historiador de su director Agustín Díaz Yanes, etc.
Debo confesar que me ha parecido una grandísima película, un ejemplo de cómo en España se puede hacer muy buen cine que interese al público y alejado de ese cine "de autor" o "de bajo presupuesto", intimista, en el que sus protagonistas de delante y detrás de la cámara no hacen más que mirarse el ombligo (pretendiendo que a los espectadores nos guste y que, además, se lo financiemos con nuestros impuestos). Yo, que ya sólo concibo el cine como espectáculo y que sólo me interesa cuando lo es no puedo más que aplaudir la valentía de los productores de Alatriste por su apuesta (a ver si también apuestan por otros proyectos de este cariz que duermen en los cajones como el "Capitán Trueno" de Juanma Bajo Ulloa).
La película se ha aprovechado de todo lo publicado por Arturo Pérez-Reverte, por lo que nos cuenta la vida y avatares del protagonista, durante una veintena de años. Nos permite recorrer la España imperial de la primera mitad del siglo XVII, ver cómo eran, vivían y morían nuestros antepasados. Y lo hace con un excelente guión, sobrio, concreto en el que no sobra nada pero al que tampoco le falta nada.
La ambientación y la recreación de la época es primorosa, realista que huye del efectismo. En los hábitos, en las ropas, en las luchas, etc. Tiene fenomenales escenas de combate: la película comienza con una encamisada protagonizada por los soldados españoles en Flandes, la del abordaje del navío con el oro del rey o la final con el sacrificio del Tercio Viejo de Cartagena en Rocroi.
Dura más de dos horas pero saben a poco. El reparto es bueno aunque haya dos, Viggo Mortensen y Elena Anaya, que sobresalen. El primero, Alatriste, me parece soberbio en su caracterización del protagonista y no se me ocurre ningún otro candidato que lo pueda mejorar.
El único pero que le voy a dar es para la secuencia final, la de la batalla de Rocroi (que fue rodada a los pies del castillo de Uclés, en Cuenca). Se hace pobretona, como un quiero pero no puedo porque el presupuesto no me da para más... es un final que merece una mayor apoteosis, con abundancia de extras y derroche de medios y adrenalina... merece uno de esos finales al estilo "hollywood" en su puesta en escena, que no en el mensaje que proyecta. Con todo es un colofón digno y honorable, orgulloso y honroso, valiente y noble el que por toda respuesta a ofrecimiento de capitulación del mariscal francés, los veteranos le dan una épica contestación: "es un tercio español".
El director del programa de TVE "Días de Cine", Antonio Gasset, la ha definido como una obra maestra. Yo pienso que es el paso del tiempo el que concede esta categoría... ya veremos.
Debo confesar que me ha parecido una grandísima película, un ejemplo de cómo en España se puede hacer muy buen cine que interese al público y alejado de ese cine "de autor" o "de bajo presupuesto", intimista, en el que sus protagonistas de delante y detrás de la cámara no hacen más que mirarse el ombligo (pretendiendo que a los espectadores nos guste y que, además, se lo financiemos con nuestros impuestos). Yo, que ya sólo concibo el cine como espectáculo y que sólo me interesa cuando lo es no puedo más que aplaudir la valentía de los productores de Alatriste por su apuesta (a ver si también apuestan por otros proyectos de este cariz que duermen en los cajones como el "Capitán Trueno" de Juanma Bajo Ulloa).
La película se ha aprovechado de todo lo publicado por Arturo Pérez-Reverte, por lo que nos cuenta la vida y avatares del protagonista, durante una veintena de años. Nos permite recorrer la España imperial de la primera mitad del siglo XVII, ver cómo eran, vivían y morían nuestros antepasados. Y lo hace con un excelente guión, sobrio, concreto en el que no sobra nada pero al que tampoco le falta nada.
La ambientación y la recreación de la época es primorosa, realista que huye del efectismo. En los hábitos, en las ropas, en las luchas, etc. Tiene fenomenales escenas de combate: la película comienza con una encamisada protagonizada por los soldados españoles en Flandes, la del abordaje del navío con el oro del rey o la final con el sacrificio del Tercio Viejo de Cartagena en Rocroi.
Dura más de dos horas pero saben a poco. El reparto es bueno aunque haya dos, Viggo Mortensen y Elena Anaya, que sobresalen. El primero, Alatriste, me parece soberbio en su caracterización del protagonista y no se me ocurre ningún otro candidato que lo pueda mejorar.
El único pero que le voy a dar es para la secuencia final, la de la batalla de Rocroi (que fue rodada a los pies del castillo de Uclés, en Cuenca). Se hace pobretona, como un quiero pero no puedo porque el presupuesto no me da para más... es un final que merece una mayor apoteosis, con abundancia de extras y derroche de medios y adrenalina... merece uno de esos finales al estilo "hollywood" en su puesta en escena, que no en el mensaje que proyecta. Con todo es un colofón digno y honorable, orgulloso y honroso, valiente y noble el que por toda respuesta a ofrecimiento de capitulación del mariscal francés, los veteranos le dan una épica contestación: "es un tercio español".
El director del programa de TVE "Días de Cine", Antonio Gasset, la ha definido como una obra maestra. Yo pienso que es el paso del tiempo el que concede esta categoría... ya veremos.
A mí me ha recordado el vastísimo material que la historia de nuestra nación ofrece para la creación de wargames. Algún día los tendremos.